¿Sabes que tener en cuenta a la hora de elegir el nombre de tu restaurantes?

Observemos la importancia que puede tener el nombre de un restaurante y su incidencia de cara al exterior. Habremos visto y conocemos infinidad de bares y restaurantes con nombres que no nos trasmiten ninguna sensación o no nos sugieren nada en concreto. Observamos que el nombre del establecimiento ha sido elegido por una razón personal del propietario, o simplemente basada en el número de la calle donde se encuentra situado o alguna otra razón sin base comercial.

Si nos preguntamos el por qué los propietarios de los establecimientos con los ejemplos anteriormente mencionados eligen nombres insustanciales y sin base comercial para sus locales podríamos obtener dos respuestas significativas. La primera y más extendida es la falta de concepto del establecimiento. Propietarios que adquieren un local sin haber elaborado un plan de marketing o de viabilidad, sin haberse preguntado qué producto o productos quieren vender y en qué quieren convertirse. Hablamos de lugares sin expresión, sin definición o personalidad propia y diferenciadora, hablamos de establecimientos que venden desayunos, comidas, cenas, productos sin una base sólida más allá del gusto personal del propietario; por lo tanto, no debemos extrañarnos que el local nos trasmita y reciba un nombre insustancial, sin definición ni personalidad propia y que el nombre sea genérico, sin emoción.

La segunda razón y no por ello menos habitual, es la falta de conocimiento de lo expuesto anteriormente y de la importancia del nombre como transmisión al cliente de lo que hacemos. Una sola palabra basta para definirnos en lo que hacemos y que el cliente lo visualice sin ninguna otra información innecesaria.

Actualmente estamos sobrepasados de información en todos los sentidos. No nos paramos más allá de segundos en elegir uno u otro restaurante donde ir, por eso la información que sepamos transmitir al cliente con sólo un vistazo puede ser vital a la hora de seleccionarnos.

Un ejemplo común sería si somos un establecimiento especializado en arroces. Deberíamos elegir un nombre en el que quede patente aquel producto del que somos especialistas. De nada nos serviría llamarnos “casa Genil” si vendemos arroces; si el cliente lee “casa Genil” estamos transmitiendo una imagen genérica de lo que hacemos, libre de interpretación y sin definir. Sin embargo, si nuestro nombre es “Arrocería Genil” el cliente que estaba buscando una arrocería sabrá al momento dónde acudir y acabaremos de atraer su atención a nuestro establecimiento.

Lo expuesto anteriormente podríamos aplicarlo también a nuestro logo, web, rótulo exterior, tarjetas, minutas, etc. Todos los elementos suman y son una fuente de información y atracción importantísima de lo que hacemos para el cliente, sin necesidad de haber pisado aún nuestro local