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– Mi padre: “Jorge, tienes que salir de ahí”.
– Yo: Es mi negocio, tenemos clientes, estamos facturando mucho dinero…
– Mi padre: “¿Y beneficios?, ¿Y vida?”

Tras una conversación con mi padre, me iba a abrir los ojos del que considero, el mayor problema en el mundo de la hostelería, ¡EL TIEMPO!.

Trabajaba horas y horas, no confiaba en que mis trabajadores sintieran su negocio como si fuera suyo y además, no tenían la preparación para ello pero… ¿yo se la daba?

A raíz de esta experiencia, tras varios años escribí mi primer producto destinado a ayudar a todas esas personas que hacen de su negocio, su vida. En él, explico cómo hacer un negocio funcionar sin estar todo el tiempo en él. En la Guía “Tiempo y dinero” Aprenderás a compaginar tu negocio de hostelería con tu vida personal.

Mi PRIMER NEGOCIO se trató de una empresa de catering Gourmet y comedor privado donde pretendía que se pareciese lo más posible a un restaurante, los platos, la vajilla, servicio, etc… La idea era trasladar el restaurante a cualquier parte, TODO UN LUJO.

TENÍA GANAS DE COMERME EL MUNDO, pensábamos que lo sabíamos todo, y no éramos conscientes de nada.

Teníamos un buen concepto, sabíamos a quién dirigirnos, conseguimos un equipo estable, una cocina que gustaba y, además, le invertíamos ¡36 horas diarias!

¿QUÉ PODÍA FALLAR?

¡Pues FALLÓ! 🙁

Para empezar, no habíamos desarrollado un plan de negocio, no teníamos escandallos ni fichas técnicas, no trabajábamos con manuales de procedimiento, no gestionábamos y no conocíamos márgenes correctos que teníamos que seguir para mantener una economía saneada.

Lo natural dada esta situación hubiese sido que el negocio no pasara del primer año, sin embargo “la suerte” quiso acompañarnos y nos llamaban de muchos sitios, crecíamos en número de personal y comensales, llegamos incluso a hacer eventos para ¡UN MILLAR DE PERSONAS!

Después de todo esto, puede parecer que el negocio iba bien porque crecíamos pero… la situación era VIVIR PARA EL NEGOCIO. No ganábamos lo suficiente porque perdíamos sin saberlo, no llevábamos una gestión económica bien hecha que nos hubiese permitido crecer en sintonía y, además, no SABIAMOS DELEGAR.

RECAPITULEMOS:

1.     Habíamos comenzado teniendo un concepto.
2.     Teníamos una oferta gastronómica distinta y que gustaba.
3.     Disponíamos de un equipo estable y bien formado.
4.     Conocían nuestro producto y… nos ¡SEGUIAN LLAMANDO!

Sin embargo, no ganábamos el suficiente dinero, había meses que prácticamente INTERCAMBIABAMOS DINERO, FACTURABAMOS SÍ, pero ello no es sinónimo de ganar.

* Tal y como os he comentado antes, no habíamos hecho un plan de negocio, y no elaborar un plan de negocio es adentrarse en un rio con rápidos con material precario y pretender salir con vida.

* No teníamos escandallos y fichas técnicas hechas, así ¿cómo íbamos a saber lo que nos costaba y a qué precio correcto vender? ¿cómo íbamos a estandarizar los procesos? 

* Nos pasábamos el día trabajando y sin tiempo, y no hablemos de gestionar de manera eficiente y mantener unos márgenes viables y saneados. ¿Cómo íbamos a saber que porcentajes debíamos destinar a cada partida?

¡FALLABAMOS EN DEMASIADAS COSAS!

Reconozco que el problema de la gestión nunca quedo resuelto, pero por una sencilla y triste razón, NO ERAMOS CONSCIENTES DE ELLO. Podríamos haber ganado mucho más dinero, podríamos no haberlo perdido si hubiésemos sabido gestionar nuestro negocio, al menos ser conscientes de ellos ya hubiese sido un primer paso.

Con la experiencia y conocimientos que he ido adquiriendo, es muy sencillo darse cuenta en que fallábamos, que mejorar y cómo hacerlo, pero en su momento … NO ENTENDIAMOS QUE FALLABA.

El negocio se convirtió en un DIA A DIA AGOTADOR. Llegó un punto que nos dimos cuenta que habíamos creado un negocio del cual no nos podíamos separar…24 HORAS en él, facturando notablemente, pero con pocos beneficios… ¿QUÉ ESTABAMOS HACIENDO MAL?

Después de mucho sacrificio… ¡NECESITABA PARAR!. La situación en el negocio unido a la lejanía de mi familia, me hizo dejar el negocio… necesitaba mejorar…crecer como profesional así que decidí dejarlo, volverme a Madrid y aprender en restaurantes y hoteles en los que me dieron la oportunidad de trabajar y seguir evolucionando.

Los negocios son cambiantes, y nos vamos adaptando a ellos según las circunstancias, pero preveer esas circunstancias ayudan a tener una mejor calidad de vida y unas cuentas más saneadas y abultadas.
Fue un camino largo, muy difícil, con muchas horas de trabajo y dedicación, y os aseguro que podríamos haber llegado a mucho más en menos tiempo de haber tenido los conocimientos correctos y haberlos sabido implementar.

SIN EMBARGO, y buscando lo positivo a todo, de este negocio salgo reforzado en muchos aspectos. Tenía una amplia experiencia en la gestión y organización de equipos y eventos, a nivel culinario había aprendido muchísimo, sabía más sobre administración y gestión, y tras reflexionar era consciente que tenía mucho que aprender. 

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