Aparte del concepto que dotemos a nuestro restaurante, podríamos hablar de un segundo apartado dentro del concepto, y éste sería el tipo de restaurante.

  • Restaurante Por precio

  • Lo primero que debemos tener en cuenta es la “defensa” que podemos hacer de nuestro producto y servicio en función del precio que establezcamos.
    En cuanto al servicio, partimos de la base de que debe ser siempre correcto, profesional y atento en cualquier establecimiento. Pero a esto podemos sumarle, en determinados establecimientos de coste elevado, una manera concreta y sumamente atenta de atender a los comensales que consiste no sólo en conocer y llevar a cabo el protocolo sino además participar en la oferta gastronómica ya sea explicando los platos al comensal, desespinando, trinchando o realizando cualquier otra elaboración. Este tipo de espacio y servicio -si encaja dentro de nuestro concepto- requerirá de un personal muy cualificado y más costoso que un personal de menor preparación. Aunque seguro que el ticket medio será más elevado a la media.
    Respecto al producto, si tenemos intención de tener vinos caros, debemos conservarlos y servirlos en su temperatura óptima. Es más que posible que el público que pida un vino de precio elevado sepa cómo tomarlo y, por lo tanto, no tolerará una falta de temperatura o condiciones no óptimas del vino.
    Como ejemplo extremo a éste nos encontramos un establecimiento con menú del día a un precio de 10 euros (primero, segundo, postre, y bebida). Ahí no seremos tan puntillosos con los detalles, aunque eso no significa que todo deba estar correcto.
    El concepto no debe estar reñido con una oferta más cara o barata. Podemos encontrar hamburgueserías a coste muy bajo y otras hamburgueserías de carnes “especiales” a un coste más elevado.

  • Restaurantes Por técnica y producto

  • Si determinamos que nuestra oferta gastronómica ha sido pescado a la brasa, debemos haber previsto adecuar nuestro local para poder cocinar a la brasa y controlar esa técnica a la perfección.
    Y no solamente tener en cuenta a la hora de cocinar, sino el espacio y método de producción, almacenaje, conservación, etc.
    Brasas, al vacío, plancha, horno, fritura, combinación de varias, pollos, arroces, carnes, pescados, vegetariano…, técnica y producto deben de estar muy unidos.

  • Restaurante por tipo de servicio

  • Irá muy de la mano con los puntos anteriores. No tendría sentido un servicio exclusivo (camarero por mesa) con los protocolos muy establecidos en un restaurante donde asamos pollos a la brasa. ¿Podría ser? Sí, pero, si eligen ir a comer a un restaurante con ese concepto-técnica-producto esperarán un servicio más desenfadado e informal.

  • Restaurante Por el ambiente

  • Al igual que nos agrada trabajar en un ambiente agradable, al cliente le ocurre lo mismo cuando acude a un local: quiere que el lugar le agrade.
    Hay muchas formas de lograrlo, desde una buena atención, hasta los colores, olores, limpieza, decoración, mobiliario, temperatura, etc.
    Hacer sentir especial a un cliente cuando acude a un local es una tarea difícil, aunque posible, y lograrlo asegura muchas posibilidades de éxito. Cuando un cliente se siente especial en un establecimiento y es reconocido por los camareros y el propietario, y le hace percibir que recibe un trato “diferenciador”, estamos fidelizando a ese cliente, nos tiene en mente cuando quiere salir a comer, esparcirse o hacer una celebración. Y aquí nos encontramos con uno de los puntos más importantes y difíciles en la hostelería, fidelizar al cliente.